Descripción

Este es un blog de sentimientos, reflexiones, amor y de vidas pasadas sobre todo, ya que todo lo que escribimos en un momento determinado, se volverá pasado al fin y al cabo. Lo que las musas me susurran con su voz.

martes, 10 de mayo de 2016

Desesperación

Desesperación



Buenas tardes, queridos bloggeros y twitteros. Ayer estuve reflexionando sobre algo que leí hace aproximadamente una semana de uno de mis escritores favoritos, Paulo Cohelo. El libro que me estoy leyendo se llama "once minutos", y lo recomiendo para todo aquel al que le guste leer, y sobre todo a todas aquellas mujeres que no comprendan partes simples de la vida, como las relaciones, el placer, el sexo, y la unión de todo ello. De antemano gracias a todos los que me leéis habitualmente, gracias a todos los que me leéis desde diferentes partes del mundo, si os hago sentir algún tipo de emoción, yo me doy por satisfecha. Hope you like it.

Una vez, un escritor dijo que hay dos cosas por las que el ser humano podría hacer cualquier cosa, por las que podía cometer cualquier locura, la primera por todos conocida, y a su vez la más obvia, es el amor, y la segunda, inconscientemente conocida por todos, es la desesperación. Bien, ¿qué pasa entonces si mezclamos estos dos densos condimentos dentro de una persona? Que sale un postre venenoso, una bomba alimenticia, una bomba que no va a matar a otros, más que a ti mismo, es decir, un pleno suicidio. Después, supongo que a su vez, estos dos condimentos se unen para crear uno nuevo; el amor obsesivo; o en este contexto; la desesperación.

Quiero pensar que a ninguna mujer le gusta verse arrastrándose para que un tipo cualquiera le preste atención. No sé porqué, pero quiero pensar que no está en nuestra naturaleza femenina el ser así, ni mucho menos perder la dignidad por alguien que ni siquiera se la ha ganado como para tenerla. Quiero pensar que sabemos esperar, y sino, que aprenderemos a ser pacientes. Quiero pensar que toda esta conducta dependiente pueda cambiarse, y aprender a no depender de nada ni nadie. Pero sobre todo quiero pensar que yo misma puedo dejar de comportarme así con quien no me valora. ¿Cuándo aprenderé a quererme a mí más que a otros que lo único que hacen es pisotear mi corazón y obligarme a mirar?, ¿cuándo aprenderé a ser ese bloque de hielo en el que se convierten algunos que ya tienen demasiadas tiritas en el corazón?, ¿cuándo aprenderé a ser yo quien lleve el mando, a ser yo quien decida lo que va a pasar y lo que no?, ¿cuándo aprenderé a llevarme tan bien con mi dignidad que no sepa ni pueda soltarle la mano más?, ¿cuándo aprenderé a rendirme ante una negativa?, ¿cuándo aprenderé a renunciar a lo que quiero, para hacer lo que debo, o lo que sería conveniente para mí?, ¿cuándo aprenderé a no ser masoquista conmigo misma? No lo sé, pero estoy deseando cambiar las manecillas del reloj y escribir "EL TIEMPO ES AHORA" bien grande, y empezar a cambiar todo esto que cada día me perturba más la paz.

Constantemente me repiten lo guapa que soy, resaltan continuamente cada uno de mis atributos físicos, homenajean mis virtudes psíquicas, emocionales y artísticas, pero todo eso se reduce a nada. Ese saco de complejos, ese saco de miedos, ese saco de reprimendas, ese saco de represiones, ese saco de exigencias, ese saco de inseguridades, hace que por no quererme como quiero, no me valore como debo. Todo el mundo me dice: "ey, tú te mereces algo mejor, ese o aquel no están a tu altura." Pero, ¿qué altura? -les digo- porque no me creo por encima de nadie, y además, soy bajita.

Pero, ¿cómo avisar al corazón, para que no se acerque a cabrones con cuchillo que le puedan llegar a atracar y llevarse todo lo que tiene, si él sólo sabe querer sin quererlo? El corazón es inocente, y el amor estúpido. Mi corazón es tan iluso que siempre engrandece un sentimiento que probablemente jamás haya existido, sólo porque ha llegado el final de una relación interpersonal del tipo que sea, y prefiere quedarse con los recuerdos bonitos y esquivar los malos, pero no, no debería ser así. Eh, pero igual que no se puede morir sin vida, tampoco se puede vivir sin muerte. Quiero decir, que las cosas negativas, también tienen que estar presentes, por el hecho de que son necesarias. Es simple, si están haciendo obras en el suelo y un día te caes en el socavón que hay en la acera de debajo de tu casa, y después te tomas un cóctel "olvídame" para tener un buen día y no acordarte de lo sucedido, mañana te volverás a caer. Puede que los errores nos hagan pasar malos ratos o hacernos sentir culpables, pero sin ellos, jamás tendríamos la maravillosa probabilidad de acertar. Igual que sin muerte, no tendríamos la maravillosa oportunidad de vivir.

A veces la mente nos juega malas pasadas, porque creemos lo que queremos creer, porque la vida así, es mucho más sencilla. Podemos engañarnos y distorsionar la realidad, hasta tal punto de que sea como nosotros queramos que sea. Pero como ya se sabe, la verdad siempre acaba saliendo a la luz, el ser humano siempre va a ir en busca de la verdad, incluso aunque se haya puesto una trampa a sí mismo para no encontrarla nunca, para que sea un puzzle imposible de resolver sin esas tres piezas que quemó en la hoguera. Sin embargo, también existe la desesperación por encontrar la verdad, y aunque parezca que no, destapar una mentira, duele mucho más que encontrar una verdad. Pero como se suele decir, nadie pregunta algo si no está preparado para escuchar cualquier tipo de respuesta, igual que nadie busca la verdad si no está preparado para encontrar cualquier tipo de verdad. Constantemente nos engañamos porque pretendemos que el dolor, el sufrimiento, se nos olvide, pero lo malo es que aunque olvidemos, el corazón nunca olvida algo que le ha marcado profundamente. Y es ahí donde está el error, en la mentira, en mentirnos a nosotros mismos en vez de utilizar todo ese empeño en no sufrir, para algo útil y benéfico, como afrontar los problemas.

Pero, ¿qué es el ser humano? Por una parte, es un animal por tener instintos básicos como: el hambre, la sed, el sueño y el sexo. Sin embargo, por otra parte, también es un ser aparentemente "racional", un ser, que cada día demuestra más lo irracional que puede llegar a ser si se lo propone. Con la irracionalidad se pueden controlar casi todas las necesidades básicas y no satisfacer algunas de ellas aparentemente prescindibles. Pero no, el ser humano no razona, o si, porque casi sería mejor no razonar, porque cuando se razona, es cuando vienen los problemas. Cuando se piensa más de lo permitido, cuando se controla algo que no se debería de controlar, porque el organismos lo necesita, es cuando empezamos a perder el pulso que nos echa la vida, por cabezonería. El ser humano se guía por instintos de supervivencia, o al menos, nuestra parte animal. Instintos, que la mente designa con eufemismos cuando los llama "impulsos" y se sobre justifica con cualquier absurda excusa, aunque verídica también sólo aparentemente.

No podemos cerrar los ojos en pos de evitar ser lo que somos, animales básicos que sólo van en pos de aquello que satisfaga sus necesidades. ¿Para qué luchar contra nuestra naturaleza?, ¿para qué luchar contra nuestras necesidades aunque la cabeza te diga que a veces no debes satisfacerlas?, ¿por qué pensar en las consecuencias, si los animales en general, ni siquiera saben que existen las consecuencias?, ¿por qué no dejarnos llevar por la corriente de nuestra especie? Es el ser humano el que no atiende a razones y no el corazón, señores. Porque aunque queramos, no podemos dominar nuestro instinto, el instinto nos domina a nosotros. 

Puedes
luchar contra tu propia naturaleza, 
agarrarte a un clavo ardiendo aunque te abrases la mano, 
sólo por no dejarte llevar cascada abajo.

Puedes,
luchar a contracorriente hasta que no te quede aliento, 
o fuerzas para contrarrestar esa necesidad.

O puedes,
dejarte llevar cascada abajo, 
no agarrarte, 
sin saber qué va a pasar contigo, 
y acelerar la caída. 

Quien sabe, a lo mejor sale bien.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Conductas reparadoras

Conductas reparadoras



Buenas tardes, queridos bloggeros y twitteros. Hoy voy a tratar un tema que acabé de estudiar ayer, en concreto, de una asignatura llamada Psicología Social. El tema versa sobre las relaciones interpersonales, en concreto, la atracción y el rechazo. Éste último término aparece al final, y aunque ambos por igual me han hecho reflexionar, me quedo con este último. Digamos que estaba esperando a que llegasen unos amigos con los que había quedado, y como no tenía otra cosa que hacer, decidí hacer mi propia brain storm sobre el rechazo, cogí un boli, un cuaderno, y este es el resultado. Espero que os guste.

A todos nos duele sentirnos rechazados por otra persona, sin embargo, a pocas personas les duele rechazar al otro. No es tanto el dolor que nos puede producir rechazar a otra persona y el "sufrimiento" que le provoca a quien rechaza rechazar, como el dolor del rechazo que siente quien es rechazado. Incluso me atrevería a decir, que rechazar a otra persona, casi hasta nos produce satisfacción. En el sentido egocéntrico de la palabra, nos produce satisfacción, el hecho de pensar o creernos superiores a otros por el hecho de que como no nos merecen, o no están a nuestra altura, tenemos el derecho de rechazarlos.

Por el contrario, a personas como yo, no nos gusta rechazar a nadie, sin embargo, no se puede estar con todo el mundo, aceptar a cualquiera, o quedarnos con el primero que pasa. Es algo que duele hacer, pero que se debe hacer. Digamos que no nos gusta rechazar por aquello de "no hagas lo que no quieres que te hagan a ti". Todos hemos sido rechazados alguna vez en mayor o menor medida, o al menos, todos nos hemos sentido así. Nos consolamos justificándonos diciendo que "no se puede gustar a todo el mundo" porque nadie quiere hacer auto crítica sobre lo que ha hecho mal para que la otra persona lo rechace. Pero en sí, en cierta medida está bien hecho, porque prefiero mil veces la aceptación que la negación y la sobre justificación, es decir, es mejor admitir que no le gustas a una persona y asumirlo con dignidad, que sumirse en un bucle de culpabilidad y lamento, porque no sirven para nada cuando ya está todo hecho, el tiempo no vuelve. Sin embargo, no está de más intentar mejorar, no porque unos u otros te digan lo que no les gusta de ti, o qué cambiarían, sino para evolucionar como persona. Simplemente para que cuando te rechacen no exista ningún resquicio de culpa, por el hecho de que eres como eres y te gusta ser así. Por eso digo que el problema comienza, cuando te dan unas "aparentemente verdaderas" razones por las que te han rechazado, y te sientes mal o culpable, porque eso sólo significa que le das la razón a la persona que te ha rechazado. Tienes que tener en cuenta que una persona conforme con como es, jamás se sentiría culpable, aunque en este caso la prepotencia no tiene que estar presente necesariamente. No es lo mismo amor propio, que prepotencia.

Por otro lado, ¿qué pasa entonces con las personas que se sienten mal por rechazar a otras?, ¿a qué se debe este tipo de culpabilidad?, ¿y por qué esa culpabilidad no es suficiente para que este tipo de personas en cuestión, decidan estar con la persona a la que han rechazado? Supongo que porque ello consiste en un tipo de "CONDUCTA REPARADORA". Poniendo un ejemplo sería algo así como:

A una persona "x" le han rechazado tanto número de veces, por lo que cuando alguien "y" que no le atrae, se siente atraído por esta persona en cuestión (x) repara o reconstruye su autoestima rechazando a esta persona "y" por el que no se siente atraído. No es como si "x" se estuviese vengando de las anteriores experiencias de rechazo, sino que el cúmulo de todas estas situaciones de rechazo, ha hecho que su autoestima disminuya progresivamente, por lo que para restablecerla y situarla en su nivel habitual, esta persona tiene que rechazar a otra, aunque en la mayoría de casos el sujeto no sea consciente de estar haciéndolo. Esto no tiene porqué significar que aunque a "x" le atraiga "y" lo vaya a rechazar de todos modos, no, el rechazo es real, con sus motivos reales, cualesquiera que sean. Pero lo suyo es, que en este caso lo único que cambia es el efecto de la causa, que el hacerlo, indirectamente le hace sentirse puede que mejor consigo mismo.

Lo que quiero decir es que una persona no se puede obligar a estar con otra por motivos absurdos como: no querer morir solo, obtener más dinero por estar con esa persona, o pasear un perchero para ser el líder de una cuadrilla. Como siempre, se valora la situación con costes (en la típica lista sería aquello que ponemos como negativo, es decir, "en contra") y beneficios (en la típica lista sería aquello que ponemos como positivo, es decir, "a favor"). Al igual que es importante sopesar los costes y beneficios que supone establecer una relación con una persona, también lo es ser fiel a los propios principios de uno, ser fiel a los ideales y creencias que uno mismo tiene. Ya no vale eso de tener una relación con alguien por carencias afectivas, como ocurre en la mayoría de los casos. Como dice la frase, "mejor solo, que mal acompañado".

Pero como digo, aunque el atractivo físico influye en que una persona se sienta atraída por otra, es el último de los factores que influyen en la atracción. Yo personalmente, no me considero una persona superficial, pero sí que es cierto que para estar con otra persona es casi necesario un equilibrio entre mens y corpore, ¿verdad? Un equilibrio entre aquellos dos mundos de Platón, porque al final, para besar a una persona, te tiene que atraer físicamente aunque sea medianamente, porque le besas en la cara, concretamente en los labios sí, pero al fin y al cabo están en el rostro. Puede que a veces en una balanza una parte gane a la otra, ya sea la personalidad o el físico. Pero igualmente una extrema descompensación entre una y otra siempre va a acabar en rechazo. Es decir, poniendo otro ejemplo sería algo así como:

En el caso de que a una persona "x" le encante y apasione el físico de una persona "y" pero su personalidad no le guste en absoluto, es más, le horrorice, la balanza se vuelve a descompensar. Digamos que el físico de "y" para esta persona "x" tendría un 10, pero a la personalidad de esta persona "y", la otra, "x" le pondría un "0", y sí, en realidad la media entre los dos, sería un cinco. Pero de una u otra manera, aunque las dos partes quieran intentarlo, siempre van a obtener un fatídico resultado, a no ser que se den cuenta desde el principio de que no va a ir a ninguna parte.

Es tan sumamente difícil encontrar un equilibrio, que casi sería como buscar la perfección, un laberinto sin salida, un misterio que nunca se resolverá. Pero sí serían posibles unos porcentajes, distantes, pero más o menos igualados, un 70 de personalidad y un 50 de físico no estaría mal por otro lado. Pero como digo, esto es difícil de conseguir, siempre vamos a tener objeciones, la clave está en que los beneficios ganen a los costes, porque eso, y sólo eso, hace que una persona se decida a estar con otra.

Sin embargo, ya estoy tan asqueada de esta sociedad, de estas chabacanas etiquetas de hoy en día como "folla-amigos" y demás... Que no sé si algún día podremos valorar costes y beneficios de verdad y con cabeza, porque este mundo se va a la mierda y sólo se me ocurre tirarles papel higiénico a la cabeza. Somos personas, no objetos, la gente de hoy en día escucha la palabra "amor" y sus mudas huelen a podrido, porque todos son unos cobardes. Seguid así, pero creedme, eso no va a conseguir que no muráis solos.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Daños y peldaños

Daños y peldaños



Buenas noches, bloggeros y twitteros. Hoy vuelve una parte de mí que creía tener olvidada, hoy retrocedo en el tiempo, y vuelvo a escribir directamente a máquina, como antes. Esta vez, vuelvo a escribir también en mi blog, como lo hacía antaño; por desahogo, por necesidad, por deseo, por apetencia; y espero que disfrutéis leyendo lo que escribo tanto como yo sangro lo suficiente como para que pinte la pluma como debiera. Esta noche, la cosa va de daños y peldaños. El otro día iba en el bus, como siempre, reflexionando sobre mi vida, sobre la vida en general, mirando aquella línea que delimita el horizonte que hace que me dé cuenta de que la Tierra realmente es redonda. Entonces reflexioné sobre metáforas, sobre peldaños, sobre ladrillos, sobre daños que duelen como ladrillos lanzados a gatillo.

Ciertas veces, me veo disponiéndome a preparar una mezcla de cemento a base de usar herramientas como: un tamiz, un cubo de plástico y una paleta. Además de verme preparar componentes como: un mortero, arena y agua para conseguir dicha mezcla. Después me veo buscando una pala de mango corto para esparcir el cemento. Por último, me veo disponiendo los ladrillos en el suelo para pasar a la acción. Pero el problema es que cuando veo que tengo todo listo para empezar a construir mi muro de ladrillos, viene el lobo, y créeme que en esta versión del cuento, sí consigue soplar, y hacer que vuelen, todas mis provisiones. Es en ese momento cuando resignada, me veo levantándome para volver a empezar a preparar las piezas fundamentales para construir mi muro, que posteriormente iría encaminado a convertirse en una casa, un hogar, una morada, un lugar, mi lugar.

Otras tantas, me veo con todos los componentes para construir mi muro, por lo que sólo tengo que empezar a construirlo. Como todo en la vida, se empieza por la base, y se sigue, poco a poco. Por lo que, una vez hecha la mezcla, me veo esparciéndola en aquel suelo en el que se asentará la primera pieza de todo mi rompecabezas. Después de haber extendido el cemento, pongo el primer ladrillo, posteriormente un segundo, más tarde un tercero, y así sucesivamente hasta hacer una hilera de ladrillos dispuestos horizontalmente en frente de mí. Entonces no entiendo nada, porque veo a una anciana acercándose, con demasiado pelo corporal para tener la edad que aparenta, y dudo, pero mi prioridad es seguir construyendo. Dicha anciana, se coloca a mi lado izquierdo, abre la boca, y cuando recién acabo de pestañear, ya no hay base, ya no hay ladrillos, ni herramientas, no hay absolutamente nada de lo que me he trabajado una segunda vez con todos mis esfuerzos, además de tener la derrota anterior a cuestas. Otra vez me resigno, y me veo llenando los pulmones de aire en un suspiro que parece ser eterno, saco fuerzas de donde no tengo, y me replanteo volver a empezar. Me veo decidiéndome a volver a intentarlo, porque es pronto para rendirme, y créeme, necesito ese muro para poder dormir y protegerme.

Muchas otras, me veo con las herramientas, los componentes, la mezcla, e incluso la base. Me veo contenta, porque por fin creo avanzar en mi construcción, porque por fin va tomando forma y convirtiéndose en lo que quiero que se convierta. La pena es, que quizá en lo que quiera que se convierta, no sea realmente en lo que vaya a convertirse. Llámalo expectativa. El caso es que todo me da igual, porque de momento la construcción va perfectamente, de hecho, estoy consiguiendo terminar la primera pared de mi muro, la primera parte, de lo que será mi hogar. Esta vez me veo desconfiando de todo el que pasa, porque algo en mi interior me dice que va a venir alguien a tirar todo mi trabajo por tierra, otra vez. Veo que un hombre se acerca a lo lejos, pero sospechosamente, tiene unos brazos muy velludos, lleva una gorra y no puedo ver su rostro. Me veo decidiendo pasar del tema, porque hoy nadie va a arruinar mi felicidad, no voy a permitírselo, y aunque aparentemente el desconocido intenta decirme algo, yo no lo escucho. Sin embargo, cuando me doy la vuelta para coger un poco más de cemento con mi pala, mientras canto la canción que suena en mis auriculares, me veo agachándome para coger otro ladrillo, y cuando levanto la vista para empezar a construir la segunda pared de mi muro, ya no hay construcción. Miro a mi alrededor pero no hay nada ni nadie, es entonces cuando me veo enfureciéndome y poniéndome a llorar de impotencia, por empezar a comprender que por más que lo intente, seguirán cayendo los ladrillos una y otra vez. Pero viene alguien para ofrecerme un pañuelo, y con un gesto de consuelo, me da pequeños golpes en la espalda, me presta unas palabras de ánimo y se presta a ayudarme a adquirir de nuevo mis herramientas y componentes. Pese a que no me veo con fuerzas, lo intentaré, pese a que llevo a cuestas las dos derrotas anteriores, más esta, tengo tanta ilusión por volver a intentarlo, creyendo firmemente que esta vez será la definitiva, que me limpio las lágrimas y sonrío.

Algunas de ellas, me veo con las herramientas, los componentes, la mezcla, la base, la primera pared, la segunda, la tercera y la cuarta, pero aún me falta construir el techo. Me veo cansada, pero orgullosa a la vez del esfuerzo empleado, y del resultado casi completo, casi perfecto. Esta vez, me he visto trabajando más rápido, mejor, y con más confianza en mí misma, realmente creo que lo puedo conseguir, porque sólo me falta un techo, al fin y al cabo, una pared más, para rozar la línea de meta, para cortar el lazo de inauguración. En cambio, a lo lejos veo un borrón marrón que se aproxima cada vez más a mi posición. Esta vez, no vengo con las manos, ni mucho menos con la mente, vacía, así que venga lo que venga estoy preparada para defenderme. Escondo detrás de mi espalda un ladrillo, por si tengo que usarlo para defenderme a quien exponga mi obra a su acabose. Veo que el ente cada vez está más próximo a mí y es el lobo, comienzo a lanzarle herramientas, parte del cemento, comienzo a gritar, a proferir improperios y a defender mi territorio con uñas y dientes. El lobo se asusta y me exige que pare, se saca la cabeza, y sorprendida, me doy cuenta de que es un hombre disfrazado de lobo, se sienta conmigo e intenta tranquilizarme. Pero cuando me ve indefensa y confiada, aprovecha la oportunidad para cargarse mi construcción, cuando voy a defender mi propiedad, él ya se ha subido a su moto y se está yendo. Ahora sólo me veo con ganas de que me lapiden bajo miles de ladrillos, porque intento construir peldaños y sólo consigo daños.

Esto, sólo es un frustrado intento fallido de una mujer que quería creer en el amor, que creía poder construirse una base y unos cimientos. Pero pasa, que como con todo, siempre hay unas ilusiones iniciales, unas expectativas demasiado altas, unas ganas de volver a intentarlo otra vez, porque tu corazón te grita, te exige, te obliga a no renunciar. Tal vez, porque en el fondo sabes, que no intentarlo precisamente no te va a ayudar a conseguir construir el amor que quieres, o crees merecer. Por aquello de que "aceptamos el amor que creemos merecer". Todos los intentos son fallidos, una se cansa de luchar a contracorriente, no se puede estar eternamente agarrada a una rama, en una cascada que finalmente te arrastrará a la nada. 

El lobo, nunca fue quien dijo ser, las personas mienten para quedar bien, se mienten, para sentirse bien. ¿Cómo encontramos la verdad, si todos sus esfuerzos los emplean en ocultarse, en vez de en darse a conocer?, ¿cómo van a encontrar el amor todas esas personas que lo evitan?, ¿cómo van a tener una relación todos aquellos que tienen miedo a sentir, o más bien, a no poder dejar de sentirlo en un futuro? Todo empieza de la misma manera, todos aparentan lo mismo, todos mienten sobre y por lo mismo, y a ninguno de ellos les funciona, el por qué lo seguirán haciendo, no lo sé. Siempre hay alguno disfrazado de algo que no es, siempre se lleva oculta la piel del lobo bajo un disfraz que no pertenece a quien lo lleva. Sin embargo, adoptar diversas personalidades, no os va a proporcionar una, de nada. 

Estoy cansada de volver a intentar construir, de intentar hacer entender algo que nadie quiere entender, de hacer atender a razones a quienes no tienen razón para entenderlo. Lo más paradógico de esta cuestión, es que por ejemplo se busque la guerra y se evite la paz, se tenga miedo al amor, y atracción por el miedo. No sé si es que no entiendo este mundo, o este mundo no me entiende a mí, pero el caso es que no deja de girar y girar para volver al mismo círculo vicioso de siempre. Empezar y quedarse a medias, empezar a comenzar y no poder, haber comenzado y que se destruya...

Yo sólo sé que en base a mis esfuerzos inútiles por intentar construir aquello que llamo hogar, aquello que llaman amor, han sido todos en vano. Por lo que he decidido seguir mi camino, no sé cuál es, pero iré allá donde me lleven mis pies, a favor del viento, a favor de las corrientes, con pleno libre albedrío. La mujer de la tienda de herramientas, llámala Cupido, debe de estar harta de mi presencia, aunque además se forre a mi costa. No quiero molestar a nadie más, no quiero que nadie más me moleste, sólo pido que no me busquéis si cuando me encontráis, no sabéis que hacer conmigo. Nunca nadie dijo que fuera fácil, y desde luego, yo no soy ni fácil de comprender, ni fácil de tratar, ni fácil de mantener, pero siempre me esfuerzo por facilitar, y nadie se esfuerza por entenderme. Por lo que el día de hoy, no me rindo pero casi, pulso el botón de pause, y ya volveré a revivir cuando la batería de mis fuerzas esté al 100%, porque hoy día, está al cero.

viernes, 16 de octubre de 2015

Sueños y logros

Sueños y logros





Buenas noches, queridos bloggeros y twitteros, hoy vengo a hablaros sobre los sueños y los logros. Resulta que recientemente he empezado la universidad, concretamente la carrera de Psicología. Que parece ser este punto en común que sitúa a estas dos palabras juntas, puesto que para mí, estar estudiando psicología es tanto un sueño, como un logro.

Era Jueves. y tenía clase de Psicología de la Motivación. En clase, después de dar casi un tema en una hora, teníamos unos pequeños momentos de reflexión. El profesor nos pedía que escribiésemos en una hoja los sueños que teníamos de pequeños. Después nos pidió que escribiéramos diez de nuestros mayores logros, pero francamente, ¿tengo diez logros? En el momento, no teníamos tiempo suficiente para la reflexión, pero hubo una propuesta en alto que me hizo bastante gracia la verdad.

Los sueños que yo tenía de pequeña. son los típicos, la verdad. 

-Siempre quise ser actriz, mi prima y yo siempre jugábamos a hacer de actrices, y montar espectáculos para el día de noche vieja. ¿Qué pasó con este sueño? Que bueno, podría ser un hobbie, pero no algo de lo que pudiera vivir para siempre. Además de eso, no es que tenga pánico escénico, pero no me gusta exponerme a las opiniones de gente que no conozco, y menos no tener intimidad. 

-Otro de mis sueños era ser cantante, siempre me ha gustado cantar, la verdad. Me acuerdo que de pequeña venía una amiga a mi casa, y nos vestíamos con la ropa de mi madre, y nos pintarrajeábamos como las puertas, cogíamos el micrófono del sing star, y nos hacíamos fotos. La verdad es que no se me da del todo mal, pero al igual que lo de ser actriz, es un sueño muy aleatorio

-Otro de ellos, también ha sido el de ser bailarina. La verdad es que he bailado varios años de mi vida diferentes estilos, entre ellos el hip-hop, y me gusta, pero al igual que el resto, no veo que sea algo a lo que dedicarme toda mi vida, sino un hobbie.

-Otro, era ser peluquera. Porque me encantaba hacerme peinados, de hecho, lo sigo haciendo, y siempre cambio de estilo, de peinado, me hago cosas nuevas en el pelo, y es algo que siempre me ha gustado. Pero veo que es un trabajo muy sacrificado, para lo poco que se gana. Aunque yo respeto mucho esa profesión, porque es un mérito los peinados que hacen, pero no veo que sea lo mío a día de hoy.

-Y por último, el de ser maquilladora. Recuerdo que cuando veía la tele, me fijaba en cómo iban maquilladas las actrices para después hacérmelo yo. Leía revistas de moda, revistas de maquillaje, sobre la luz de la cara, los colores, y demás. También recuerdo los buenos momentos enseñándoles a mis amigas a maquillarse, aunque yo aprendí sola. Son embargo, tampoco veo que sea lo mío.

Los sueños son globos de muchos colores, algunos llegan a lo más alto, y otros se pinchan. Después esos globos se reponen con otros nuevos como ser psicóloga y escritora. Cantar, bailar, maquillar y peinar por hobbie, por pasión. Pero esas dos, la psicología y la escritura son mis verdaderas vocaciones.


No creo que haya tenido muchos logros en la vida, porque creo que tengo más del lado del futuro, la balanza se inclina hacia esa dirección.

-En cuanto a mis logros escolares, lo normal, desde terminar el colegio, pasando por el instituto, siguiendo con aprobar la selectividad, y terminando sentada en la silla de una clase de Psicología de la Motivación.

-Otro de mis mayores logros, es conseguir emocionar con mis palabras. También lo es, que la primera "novela" que he escrito, tenga cuatro mil visitas. Pero aún lo es más, que miles de chicas del mundo, me digan que se sienten reflejadas en lo que escribo, que ellas también piensan como yo, que ellas también han vivido algo similar. Lo más bonito, es que no hay mayor símbolo de gratitud, que la emoción, que una lágrima. Ese, es sin duda mi mayor logro.

-También ha sido un logro, poder ayudar a gente de mi entorno con sus problemas. Que una persona te cuente lo que le pasa, y le puedas ayudar, que te lo agradezca porque le haces sentir bien. No hay mayor logro en esta vida, que sacarle a otra persona una sonrisa.

No tengo diez logros, tengo tres, porque me esperan aún siete logros en el otro lado, de aquí en adelante. 

lunes, 31 de agosto de 2015

Mudando de piel

Mudando de piel





Buenas noches queridos bloggeros y twitteros. La noche de hoy vengo cargada de reflexiones sobre los cambios, las etapas, y a fin de cuentas lo que supone mudar de piel. 

Cuando los reptiles mudan de piel, comienza una nueva etapa de sus vidas, pasan por un nuevo estadio. Siguen siendo el mismo tipo de animal, sólo que con algunas pequeñas modificaciones. Trayendo esto a la realidad, sería como decir que estoy en una especie de estadio de "pupa", aunque no creo que esté en mi penúltimo estadio, pero sí que es una etapa de comienzo de la madurez.

Últimamente reflexiono bastante a cerca de lo que me deparará el futuro, los nuevos cambios que me esperan, los pequeños pasos que estoy dando para alcanzar una gran meta, y a fin de cuentas, el giro que dará mi vida en tan sólo unos cuantos días. Siempre he tenido cierta aversión hacia los cambios, nunca me ha gustado salir de mi zona de confort y tener que empezar de nuevo, pero supongo que forma parte de la vida enfrentarte a retos y situaciones, que de no estar obligada, tal vez no me enfrentaría. 

Como de costumbre, cuando un cambio se acerca, me empequeñezco, me asusto, y no sé cómo enfrentarme a ello. Pero lo que me suele pasar en este tipo de situaciones, es que me sorprendo a mí misma, siendo más fuerte de lo que creo ser. Me sorprendo, enfrentándome a todas esas situaciones como si llevara toda la vida haciéndolo. ¿Qué paradójico verdad? Porque justamente llevo toda la vida enfrentándome a situaciones a las que no me quiero enfrentar. 

A veces estamos tan enfrascados en nuestra propia rutina, en nuestros deberes, y tareas, que no nos damos cuenta de muchas cosas. Ni siquiera nos damos cuenta de que hemos superado un miedo, porque aunque cuando lo vemos venir nos seguimos asustando de la misma manera, la diferencia es que ya no huimos, y pese al miedo, nos enfrentamos a ello. Estamos acostumbrados a tener miedo. Tampoco nos damos cuenta de otras muchas cosas, como por ejemplo, que nuestra madre está cambiada. Vemos una foto de hace tiempo, y nos sorprendemos porque no recordamos cómo estaba una persona que vemos cada día, hace unos cuantos años. Parece como si el tiempo sólo pasara para el resto, pero la realidad es que nosotros pasamos con el tiempo. 

Está genial cambiar de aires, cambiar de planes, cambiar de rutina, etc. Pero lo que verdaderamente nos asusta, o por lo menos a mí, son los grandes saltos. Llega un momento en el que tenemos vértigo, porque pensamos que está demasiado alto como para saltar, pero lo cierto es que sólo se puede hacer algo, siempre y cuando se crea que se puede hacer. Luego está ese miedo y esa frustración que te dice "no puedo", y cuando piensas "no puedo", sinceramente, no puedes. Pero siempre se puede.

Me asusta empezar la universidad, pero a la vez lo estoy deseando, porque llevo mucho tiempo persiguiendo este sueño. De hecho, lo persigo desde que tengo uso de razón, (y con uso de razón me refiero a criterio propio), pero ahora que lo tengo delante, me asusta. Porque voy a tener que enfrentarme a nuevas situaciones, a un nuevo círculo de gente, una nueva forma de funcionar, distintas asignaturas que nunca había dado, etc. 

Este cambio, a su vez, va a implicar otro cambio dentro de un año, si llego al objetivo al que tengo que llegar. Quizá en un año ya no viva aquí, y me encanta, porque también llevo mucho tiempo queriendo largarme y hacer mi vida sola y como quiera, con mis normas, mis reglas y las riendas de mi vida. Pero eso también me asusta, aunque es cierto que estoy deseando perder de vista a todo el mundo. Quiero perder de vista esta ciudad, la gente de esta ciudad (en general), a mi familia que se esfuerza por darme la brasa todas las horas del día que estoy despierta, y demás. Me apetece muchísimo vivir sola, sin que nadie me diga lo que tengo que hacer, y bueno, mudar de piel, cambiar como persona, iniciar una nueva etapa de mi vida para mí y conmigo misma.

El año que viene viviré una experiencia única para mí, lo que es vivir sola, lo que es estar sin mi madre (que aunque me dé la brasa, es la única que me pone los pies en la tierra, y la que sabe qué decirme para tranquilizarme, cosa que nadie más sabe hacer) lidiar con situaciones sola, estudiar sola sin que nadie me obligue, hacerme cargo de mi espacio personal, de la comida, entre otras cosas. Eso, como reto personal, me apetece muchísimo, pero a la vez me da vértigo, porque realmente no sé lo que me espera, y puede ser un dibujo muy bonito de lo que podría ser mi realidad, pero las cosas no son tan fáciles como las pintan y sé que va a ser duro.

De momento, estoy mudando de piel, porque es el curso de la vida, porque es lo que toca. Sí, me asusta mudar de piel y no saber cuál será el resultado, pero es que nadie ha podido adelantarse a los acontecimientos. Simplemente hay que esperar a que el momento llegue, la situación se dé e ir tomando pequeñas decisiones que clarifiquen mi próximo futuro, mi próximo destino, mi próximo reto, mi próxima misión en la vida. Es una etapa difícil para mí, ya que en el año que esté aquí no puedo acostumbrarme a nada, ni a nadie, porque me iré. Pero al final todo el mundo se va, todo el mundo toma las riendas y cambia su vida. Forma parte del proceso de vivir, y tengo que aceptarlo. Ahora, yo creo que sólo me esperan y me quedan cosas buenas por vivir, y momentos, que probablemente jamás olvide. No veo el momento de dejar de estar en este estadio entre una muda y otra, y mudar de piel durante una larga temporada. Sólo espero sentirme cómoda con mi nueva muda, porque la verdad es que de lo que más ganas tengo es de vivir y ser feliz.

martes, 25 de agosto de 2015

Libertad


Libertad


Buenas noches, mis queridos bloggeros y twitteros. Sé que he estado un tiempo algo ausente, aunque nunca he dejado de escribir. También sé que tengo muchos fieles lectores que me seguís leyendo pese a que hace muchísimo tiempo que no actualizo, por ello he querido informaros un poco de cómo va mi vida en estos momentos antes de hablar de la libertad, que es un tema que ya tenía escrito en otra plataforma. Actualmente he acabado bachiller y voy a empezar la universidad dentro de muy pocos días. Además quería contaros que tengo un libro escrito llamado "Vacío", con el que pretendo presentarme a un concurso el año que viene. Pero hay más, ahora estoy escribiendo otro libro, parecido a vacío pero con otra estructura, y se llama "Esperando los días para vernos". Pero quiero hacer un apunte, no os penséis que todo lo que escribo va para una única persona, la vida es muy larga y hay muchos amores de los que hablar. Diría que por lo menos he hablado en este blog de tres personas diferentes, aunque no os deis cuenta. MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ME SEGUÍS LEYENDO Y APOYANDO CADA DÍA.

Si fuera un animal, sería un pájaro, y si fuera un pájaro, sería la libertad personificada. Que si fuera un pájaro sería para ver todo desde las alturas, para volar a ras del viento y a favor de él, y para viajar por el mundo sin rumbo fijo. 

Si fuera por ejemplo un águila, con mis ojos vigilaría a mis presas incluso a larga distancia, con mis alas jamás lo sabrían porque no pueden volar y yo no me alimento de animales de mi propia especie. También con mis alas, iría a dónde quisiera ir y en el momento que quisiera. Con mi pico, me defendería de mis enemigos y obtendría alimento. Con mis garras, capturaría a mis presas. Y con mi plumaje me cobijaría del frío y me acurrucaría por las noches.

Pero lo mejor de ser un pájaro, no sólo es poder utilizar las cualidades o características que tiene. Lo mejor es que te desprendes de una vida mundana que no tiene nada de libre. Dependemos de la tecnología: móviles, ordenadores, tablets, ipods, cadenas de música, videoconsolas, televisión, calefacción, luz, y todo lo que funciona con electricidad. Pero es que también dependemos del trabajo, de los estudios, del dinero. Dependemos de tantas cosas que es impensable tener libertad. Esa dependencia nos hace infelices, porque cada vez que obtenemos algo nuevo, queremos más, y todos sabemos que alguien que es feliz, no necesita nada más que lo que ya tiene.

Otra de las ventajas de ser un pájaro es que no se enamoran como los seres humanos, "El amor" de los pájaros se basa en reproducirse y continuar con su estirpe. No es un amor psíquico como el nuestro. Es un amor instintivo, apetitivo, animal. No sufren por amor, no lloran por amor, no son infieles unos con otros, y si lo son, no sufren por serlo. En sí, de acuerdo con el instinto animal, sólo sufren el dolor físico, y no el anímico, como nosotros. No tienen estado de ánimo, no tienen días malos, ni responsabilidades que les agobien, ni éxitos que les impacienten, ni miedos que les angustien.

Me encantaría ser un águila por el placer que puede llegar a producir el no pensar, por el placer que puede suponer que lo cotidiano de tu vida no te agobie, por el hecho de que las águilas no trabajan, ni estudian, ni se estresan o preocupan. Por el hecho de que tienen unas alas que les transportan a cualquier sitio, y porque un respiro, lo tienen al alcance de un aleteo improvisado, y no a un billete de avión, de bus o de tren. Por el hecho de que las águilas viven de verdad hasta el final de sus días, vida que por supuesto dura menos que la humana. Pero cada día que viven es un día nuevo, un día diferente, un día más, sin importancia, siendo libres y actuando a su antojo de acuerdo también con su alma apetitiva.

¿El ser humano el animal inteligente? Permíteme que me ría porque es el chiste más gracioso que nunca he dicho.

jueves, 26 de febrero de 2015

Muñeca de muchos, juguete de nadie

Muñeca de muchos, juguete de nadie




Hoy es una de esas noches de rayadas, de comerse el coco hasta las tantas pensando en lo cerdos que pueden llegar a ser los tíos. Hoy es una de esas noches en las que tienes lo que se llama "over thinking". Es decir, hoy es uno de esos días en los que sientes que te va a estallar la cabeza (aunque realmente no te duela) de pensar y pensar en cosas que no deberían tener ni un mísero espacio en tu memoria. Es entonces cuando te replanteas las cosas, empiezas a darle vueltas a algo desde diferentes ángulos y perspectivas, pero al final sigues igual que al principio, con la cabeza llena de cosas sin sentido.

Muchas veces les plantaría cara a esos pensamientos furibundos que amenazan con hacer pedazos hasta la última neurona de mi cerebro.

Luego me paro a pensar en como plantarle cara a los problemas, y me frustro yo sola, siempre queriendo tener respuestas cuando sólo se me ocurren preguntas. Por tanto, ¿cómo puedo cambiar a alguien?, ¿cómo puedo cambiar la perspectiva de alguien ante la vida?, ¿cómo puedo siquiera hacerle entrar en razón a alguien?, ¿realmente fui capaz de confiar ciegamente en él?, ¿en un cualquiera al que acabo de conocer, con la esperanza de que no sea lo que siempre veo por la calle?, ¿de verdad esperaba encontrar algo diferente a estas alturas de la vida?, ¿de verdad?, ¿de verdad he sido tan ilusa? Preguntas y más preguntas que pasean inquietas por mi mente queriendo resolverse por sí mismas, en un intento en vano por encontrarle respuestas a preguntas retóricas.

Sinceramente, a veces creo que soy demasiado ingenua por creer que puedo salvar el mundo, no literalmente, sino que puedo solucionar los problemas de los demás como si creyera que fuese tan fácil como abrir un grifo y dejarlo gotear, pero no, la vida no es tan sencilla.

A veces me replanteo dejar de volver a coser 
los descosidos de los demás
y comprar un jersey nuevo.
Un jersey que me abrigue
y me arrope cuando haga frío,
que no me pique,
ni me haga daño,
ni me moleste,
un suéter reconfortante,
tan reconfortante,
que sea mi pijama alternativo.

¿Pero dónde puedo encontrar ese jersey?, es más, ¿dónde se vende?, ¿estará en el mismo lugar en el que están los príncipes que todas inconscientemente hemos buscado alguna vez? Quizá, pero por algo me llaman "doña imposibles", siempre queriendo lo que no puedo tener.

Pero ya estoy harta, estoy harta de la poca sensibilidad, y no sólo de eso, sino también de la falta de educación de los tíos;

Ey enserio, ¿qué coño os pasa?,
¿es que no sabéis tratar a una mujer o cuál es vuestro problema?,
¿es que sólo tenéis dientes en la boca para quitar bragas?,
¿es que sólo tenéis voz para pedirle a alguna tía que folle tristemente con vosotros?,
(y digo tristemente porque si al menos lo hicieran bien, no lo irían pidiendo tristemente por la calle)
¿es que sólo tenéis ojos para mirar escotes?,
¿es que sólo tenéis lengua para atragantar a alguna tía mientras la besáis?,
¿es que sólo tenéis oídos para escuchar gemidos?,
¿es que sólo tenéis cuello para que os hagan chupetones?,
¿es que sólo tenéis manos para meter mano?,
¿es que la única cabeza que os funciona la tenéis entre las piernas?,
¿o qué cojones os pasa?

Sí, sé que son muchas preguntas, pero es que al parecer el cuerpo de un tío está hecho básicamente para el acto de, porque que yo sepa para otras muchas cosas son inservibles, de hecho, me atrevería a decir que son completos ineptos para el resto de cosas. Pero es que el problema no es ese, el problema es que hay muchas cerdas también con las que congeniarían a la perfección, y seguro que si alguno de ellos le pidiera hacerlo, la tía estaría encantada, pero hay que saber buscar.

Esto viene en parte porque me molesta enormemente que un tío se me acerque de la nada (hasta habiendo veces en las que ni siquiera los conocía) y me salte que si quiero follar. ¿Alguno de esos tiparracos me ha visto cuatro patas y cara de perra?, porque no creo tenerla, ni ser así, la verdad. Tengo que tener cara también, porque sino no entiendo como se atreven a venir y soltarme eso en la cara.

Ya no se respeta nada, da asco ir guapa por la calle porque los tíos cerdos te miran como si fueras comestible.

Sinceramente, estoy cansada de que las mujeres seamos las sumisas de los hombres.
Estoy cansada de que se nos trate como objetos sexuales.
Estoy cansada de que se nos juzgue por nuestras piernas, o nuestro aspecto.
Estoy cansada de que encima, cuando tratamos de sacar a relucir nuestra inteligencia, nos dejen de escuchar porque "hablamos mucho".

No, aquí el problema no es que "hablemos mucho", el problema es que algunos tíos, "no tienen capacidad para mucho", es decir, que se pierden en la segunda frase porque son demasiadas palabras juntas y lo máximo que leen es la contra portada del vídeo juego de Call of Duty.

Así que basta, desde aquí hago un llamamiento a todas las mujeres mayormente decentes para que se unan a mi causa y no se dejen mangonear por cualquier cabronazo salido.

Porque todas esas mujeres que lloran en sus casas por tíos rompe corazones, no se lo merecen. Digo que no se lo merecen porque muchas de ellas vivieron una relación de mentiras, cosa que odio. Lo que pasa es que muchos tíos empiezan a salir con una tía, y a las dos semanas ya le está diciendo "te amo" le promete una vida juntos, le dice que se casaría con ella y a fin de cuentas le acaba contando una serie de versos, argucias y falacias que son pura bilis, como todo esto. Son puras mentiras de falso caballero galante para engatusar a su dama. porque los tíos, al parecer, tienen una regla "si al tercer mes no cae, me busco a otra más fácil". Claro, ¿qué pasa con eso? que la chica ya se había ilusionado con él, empezaba a sentir cosas y se creía todas sus mentiras. Entonces, mientras esa chica llora durante meses encerrada en su casa, el otro está tan campante jugando a la play mientras se rasca los huevos, y lo peor no es eso, lo peor es que la pava nunca sabrá los motivos de la ruptura, o al menos, no los verdaderos.

Esos tíos, son tipos cobardes y sin escrúpulos que tienen que caer tan bajo como para mentir para meterla en un agujero caliente. Porque al fin y al cabo, ¿qué somos para los tíos a parte de un agujero con piernas y boca? Da asco que el mundo vaya así, y el mundo en sí da asco. Es más, no se confundan señores, no es por la crisis, ni por el dinero, es porque la gente pierde sus propios valores, deja de creer en el amor y se vuelven animales irracionales.

Por eso, chicas del mundo que me leéis, no importa dónde estéis, no importa a dónde lleguéis o queráis llegar, lo único que os pido es que no os dejéis manejar por cualquier tipo que os caliente la oreja. Sed inteligentes y recordadles que sois algo más que un agujero con boca. Demostradles que las muñecas inchables están disponibles por si necesitan una, pero que vosotras no lo sois, ni tampoco haréis su función

Porque vosotras siempre seréis: muñeca de muchos, pero juguete de nadie.