Descripción

Este es un blog de sentimientos, reflexiones, amor y de vidas pasadas sobre todo, ya que todo lo que escribimos en un momento determinado, se volverá pasado al fin y al cabo. Lo que las musas me susurran con su voz.

lunes, 3 de junio de 2019

Noviazgo

Noviazgo





Buenas tardes queridos bloggeros y twitteros. Hoy vengo a hablaros sobre el noviazgo. Dado que hay muchas personas que equivocan este concepto con por ejemplo un casamiento voy a aclarar algunos términos. Esta entrada surgió a raíz de un par de conversaciones con dos personas de mi vida. Así que quiero arrojar un poco de luz sobre este concepto y otros conceptos que se tienen sobre diferentes relaciones de pareja. Espero que os guste, que disfrutéis de lo que leáis y que comentéis lo que os ha parecido. A más ver.

Hay una cosa que últimamente (y en realidad casi siempre) me exaspera. Hablemos de relaciones "de pareja". Ahora, en el siglo XXI se ha inventado la palabra "follamigo". Dícese de dos personas que mantienen relaciones sexuales sin compromiso. Es decir, mantienen esta relación dos personas que tienen sexo entre sí, sin la necesidad de ser fiel a la otra persona y teniendo el derecho de acostarse con otras personas. Al igual que no tiene porqué tener sentimientos románticos hacia la otra persona. Luego está el "noviazgo". Dícese de una relación entre dos personas que se besan, se quieren de forma romántica y mantienen relaciones sexuales. Sin embargo, no tienen derecho a mantener relaciones sexuales con otra persona que no sea su pareja. Es decir, que tienen que ser fieles entre sí. Para mí, lo que diferencia una relación de otra es que en una no se debe de querer a la otra persona y no se tiene porqué ser fiel. Y en la otra se debe de querer y se debe de ser fiel. No hay más diferencia para mí que la que estoy comentando.

¿Cuál es el problema? Que muchas personas ven la diferencia de estas relaciones en estar atado a alguien o ser libre y por tanto, no estar atado a nadie. Como ya he explicado en otras ocasiones, se puede ser libre aún teniendo novio o novia. El otro problema es que hay gente que le tiene alergia al amor. Se piensan que el amor es sufrimiento porque creen que se van a enamorar más del otro que el otro de él. Y por eso se piensan que el amor les hace vulnerables, que están al descubierto, y que la otra persona va a aprovechar para romperles el corazón. Ya sea diciéndoles en un futuro que no les quieren más o ya sea que les sean infieles.

Entonces yo me hago esta pregunta: ¿quién es más valiente? ¿La persona que sólo tiene relaciones esporádicas, o en este caso, follamigos? ¿O la persona que se atreve a tener una relación romántica con otra persona? Porque yo la verdad es que estoy cansada de la gente que se cree valiente. De esa gente que viene presumiendo de todas las personas a las que se tiran. Pero yo no lo veo como una hazaña de la que estar orgulloso, yo realmente siento lástima por este tipo de personas. Porque las personas que tienen este tipo de relaciones son cobardes e ingenuas. Cobardes porque o tienen estas relaciones por no sentirse solos, o por miedo a amar y salir heridos, o por satisfacer una necesidad física, o por las tres a la vez. Luego está el sujeto común que lo hace porque cree que manteniendo relaciones sexuales satisfactorias con un desconocido el otro sujeto va a acabar sintiendo algo por él. Lo gracioso es que luego me llaman a mí ingenua. Si una persona quiere sólo sexo contigo es porque eres una herramienta para un fin, para satisfacer su necesidad. Y como ya ha obtenido de ti lo que quería no va a querer más de lo que tiene. Así que no seas tan iluso de pensar que te va a querer y va a querer tener una relación de noviazgo contigo porque eso no va a pasar.

Imagínate lo fácil que hubiera sido todo esto antaño si jugásemos por entonces al juego de los follamigos. Probablemente no hubiésemos existido porque nuestros padres no habrían querido tenernos. Hubieran podido tener relaciones sexuales con cualquiera y sin compromiso. ¿Dónde ha quedado el cortejo? ¿Dónde ha quedado lo de embaucar a alguien? ¿Dónde ha quedado ese esfuerzo que había que hacer para que una persona se fijase en ti y quisiera tener algo contigo? ¿Se extinguirá la humanidad si siguen existiendo los follamigos? Bueno, siempre nos quedará la esperanza de que alguien no use anticonceptivos y lo haga a pelo. Pero, ¿dónde quedarán el matrimonio y los hijos?

Para mí las personas valientes son las que quieren tener una relación de noviazgo. Lo son los que se la juegan por alguien sabiendo que cabe la posibilidad de que les hagan daño o de que se acabe de alguna u otra manera. No son valientes los que llenan su vacío con más vacío. Y menos los que se conforman con un polvo en la esquina de una discoteca. ¿Yo para qué quiero un follamigo? ¿Para satisfacer una necesidad? Yo puedo satisfacerme sola, no me hace falta ningún hombre que me ayude, me valgo por mí misma para eso. Yo necesito un hombre que me quiera, que me respete, que me escuche, que me entienda. Porque a mí no me llena un polvo. Pero también digo que si con el amor viene el sexo, mejor que mejor.

Desafortunadamente hay gente que confunde el noviazgo con el matrimonio. Sin embargo, yo sigo teniendo esperanza en las relaciones de noviazgo sanas y sin ataduras, que las hay. Para mí el noviazgo no es renunciar a algo, no es prohibirme hacer algo o privarme de algo. Para mí es ELEGIR algo, que es muy diferente de cohibirte de hacer algo. La fidelidad no es algo obligatorio. Lo que pasa es que cuando sientes algo fuerte por alguien no tienes ganas de estar con otras personas (ni a nivel sexual ni a nivel emocional), pero no estás con otras personas por elección propia. Para mí tener un novio no es tener el patrón de su móvil o su contraseña de Instagram. Para mí tener un novio es confiar, no celar, no poseer, no controlar... Tampoco quiero un novio con el que estar las 24h del día. Ni tampoco uno que me lleve con sus amigos o llevarle a él con los míos. Quiero un novio al que darle espacio y que él me lo dé a mí. Tampoco estoy pidiendo un compañero de vida. Si no una persona a la que entregarle mi amor desinteresado y efímero y que él me lo entregue a mí, dure lo que tenga que durar.

Es evidente que a esa persona no le va a gustar todo de mí, pero también habrá que ver si es capaz de amar hasta mis defectos o si al menos es capaz de tolerarlos. Cuando a una persona no le gustan algunas cosas de ti sólo hay tres opciones: 1) O cambias aquello que no le guste de ti. 2) O lo tolera, lo respeta y lo asume. 3) O se acaba la relación. Yo he llegado a un punto en mi vida en el que si a la persona que me gusta ve algo de mí que no le gusta, pero que en sí no es inherente a mí, puedo cambiarlo si se trata de una actitud o de la temática de una conversación. Si por el contrario es algo inherente a mí y no veo que sea algo negativo o algo que deba de cambiar porque me siento a gusto con ello, o lo tolera y lo acepta o ahí tiene la puerta. Yo no voy a cambiar por nadie, si me quiere bien, que me quiera como soy, no como él quiera que sea.

Así que mi consejo es que no dejéis que nadie os someta ni os diga cómo tenéis que ser. Primero, porque nadie merece tu amor si no acepta cómo eres. Segundo, porque no merece la pena cambiar por una persona que algún día te dejará o le dejarás. Tercero, por amor propio, porque de alguna manera te quieren modelar a su gusto y a ti te parió tu madre con mucho arte y eres perfecta o perfecto para muchas personas como eres. Así que no te dejes amedrentar por nadie y que te la sude lo que digan. Porque vales oro y ese tío no vale ni la mitad que tú.


martes, 26 de febrero de 2019

No me merezco esto

No me merezco esto





Buenas noches bloggeros y twitteros. Hoy vengo a hablaros sobre lo que no nos merecemos. El otro día leí un tweet que decía: "¿Sabéis qué es importante? Aprender a decir: <<no me merezco esto>>. No me merezco que me traten de esta manera, que me respondan así o que me ignoren de esa forma. No me lo merezco, y como no me lo merezco, me voy. Es importantísimo reconocer de dónde y de quién hay que irse". Y la verdad es que estos 140 carácteres me han hecho reflexionar bastante. Y aquí os dejo mi reflexión de hoy. Espero que os guste, que comentéis lo que os parece en los comentarios, y que lo compartáis con vuestros amigos. Un abrazo.

Yo soy una persona que necesita cariño como cualquier otra. Pero también soy una persona que tiene pánico a las huídas, que tiene pánico al rechazo, al desamor, al abandono. Mi historia es dura, como puede ser la de cualquiera, porque está claro que ningún ser humano se ha librado de los palos que da la vida.

Una vez alguien me dijo que tengo que soltar, que dejar ir a quien quiere irse. Que no puedo obligarme a estar con una persona que no me quiere o no le gusta como soy. Una vez intenté una relación con alguien que no me toleraba, que se enfadaba por tonterías, por cosas que son esenciales e inherentes a mí. Y yo intentaba cambiar aquello que no le gustaba de mí. Entonces me decidí a hablar con una persona experta sobre ello, y me ayudó a que yo misma llegara a la conclusión de que a esa persona no le gusto como soy. Y yo intentaba meter la llave en la cerradura que no era, intentaba con todas mis fuerzas introducirla y no me cansaba porque yo realmente creía que iba a encajar en algún momento. Pero es que lo que no es de ese lugar, no lo va a ser nunca. Lo que no es no puede ser y tengo que aprender a no intentar algo que sé que es imposible.

Supongo que lo hacía porque tenía miedo de estar sola. No quiero estar sola para siempre, necesito encontrar a quién amar y quién me ame. Pero no puedes forzar la cerradura donde no entra una llave que no es pareja de esa cerradura. Tienes que desistir, soltar, dejar ir. Cuando sueltas algo y estás mal por haberlo soltado, por decepcionarte a ti misma por no haber hecho todo lo posible porque eso marchara bien, te desilusionas. Y entonces viene la típica persona que te dice que todo irá bien, que encontrarás la llave que pertenece a esa cerradura. Que la llave que tenías era una llave tonta, una llave inútil, una llave que nadie querría. Te dicen "tú mereces algo mejor, esa llave no te convenía porque jamás iba a entrar en esa cerradura y lo sabes. No te conformes, ve a por algo mejor. Estoy seguro de que hay algo reservado para ti que te merezca". Y tú vas y piensas: "menudo consuelo, menuda tontería, yo quería ESA llave, porque es la que me han dado a la mano, la más fácil, la más disponible, la más dispuesta." Y entonces te dicen que te estás haciendo daño porque llevas un montón de horas, de días, de semanas intentando meter la llave en la cerradura. Y al final, después de oír muchos sermones, te das cuenta de que tenían razón. Pero no te das cuenta porque diferentes personas te han dicho lo mismo ni por lo que te dijeran esas personas, te das cuenta cuando ves que no puedes más, que lo has intentado todo y que no funciona. Así que te rindes, y empiezas a buscar otras llaves para ver cuál de ellas entra por fin en la cerradura. Pero sabes que cuando te den otra llave equivocada vas a hacer lo mismo porque estás desesperada por entrar, atravesar la puerta y ver que hay. Te mata la curiosidad, el ansia, las ganas, y sabes que forzar la cerradura no va a conseguir que abras la puerta. Así que esperas y esperas a que llueva la llave maestra del cielo, pero no cae nada, hasta que empiezas a buscar de verdad y con criterio. No conformándote con la primera llave que te dan. Bueno, puede que esta vez pruebes una vez o dos. Y si ves que no entra, desistes al instante porque ya has aprendido la lección.

Lo malo de todo esto es que la llave antigua que tenías de esa puerta, que abría a penas unos milímetros la puerta se la ha llevado su dueño y ya no te la va a devolver más. Y al principio pataleas, lloras, te pones triste, te desilusionas, te duele el pecho, sientes ansiedad, pero luego ves las cosas de otra manera. Esa llave desaparece de tu vida porque ella ha decidido que no quiere volver más a tu vida. La persona del otro lado de la puerta ya no te va a abrir más. No vas a cruzar más palabras con esa persona, no vas a verle más, a escucharle más, a escribirte más con ella, y te da pena, mucha pena. A veces piensas: "algo he debido de hacer mal para que me cierre la puerta en las narices". Y otras veces piensas: "yo no le he hecho nada para que me cierre la puerta en las narices". Y cuando ha pasado algún tiempo dices: "¿sabes qué, gilipollas engreído,? NO ME MEREZCO ESTO". 

Y entonces vas acumulando recuerdos en tu memoria, de cuando te hizo un feo, de cuando te dejó en visto, de cuando te dijo que no le importabas una mierda, de cuando te dijo que no se acordaba de la primera vez que te conoció, de cuando no se acordaba de ese momento precioso que viviste con esa persona y que tú no olvidas. Y entonces te das cuenta de que los dos estabais en puntos muy diferentes de una relación interpersonal. Te das cuenta de que te usaba, de que no te quería, de que te hacía desprecios constantes, de que te ignoraba, de que nunca te había tenido en cuenta. Te das cuenta de que no escuchaba tus audios, ni las canciones que le dedicabas, te das cuenta de que no te escuchaba, de que no te preguntaba qué tal estás, de que nunca se interesó por ti o por tu vida, te das cuenta de que por mucho que quieras nunca se va a abrir a ti porque es un ser gélido sin corazón buscando agujeros negros en el espacio vacío que es su mundo. Y entonces te plantas y dices: "no, ya basta. Ya me has humillado suficientes veces como para que diga NO PUEDO MAS, NO ME MEREZCO ESTO". Entonces te vienen a la cabeza las frases de todos esos amigos que te advirtieron, que te dijeron que era un gilipollas, que no te quería, que te hacía muchos feos y muchos desprecios, que ni siquiera te registraba, que pasaba de ti. Y antes puede que te gustase eso, que cuanto menos caso te hacía, cuanto más misterioso era, más te gustaba. Pero se acabó. Quizá fuiste más fuerte tú que yo para acabar con algo tan tóxico como lo que teníamos. Pero ahora soy yo la que no quiere tu lástima, ahora voy a ser la persona que siempre quise ser, la persona que se valora a sí misma, que se quiere, que se respeta, y que por eso no va a dejar que un cabrón como tú la desprecie como tú lo hacías. Lo siento, no me merezco esto. Me merezco algo mejor que tú. Ya no me resulta atractivo el humo que desprende tu helado corazón. ¿Pero sabes? Aún así te deseo lo mejor. Ojalá que no le hagas a nadie todo lo que me hiciste a mí, ojalá encuentres un amor, ojalá consigas abrirte con alguien y decirle cómo te sientes, ya que yo no lo conseguí. Ojalá que alguien derrita tu frío corazón.

¿Sabes? He aprendido una cosa. Nadie es quien para decirle a una persona te mereces esto o no te mereces aquello. Sólo uno mismo sabe lo que merece y lo que no. Y no voy a ser yo quien te diga que después de todo lo que me has hecho te mereces que te amen tanto como soy capaz de amar, tampoco voy a ser yo quien te diga que no te mereces que te amen como yo amo. Pero si que te auguro que las cosas te vayan bien, ¿porque sabes? El odio se paga con amor. Y las personas que hacen mal a otras son personas que necesitan mucho cariño. Ojalá y todo te salga bien y aprendas a no hacer desplantes como tu lo hacías. A día de hoy puedo darte las gracias por hacer algo que yo no tenía valor de hacer pero por lo visto tú sí. Gracias por librarme de esta relación tóxica, gracias por bloquearme, por cortar con esto, porque sinceramente yo no me merezco esto.

lunes, 24 de septiembre de 2018

La imagen que refleja el espejo

La imagen que refleja el espejo





Buenas tardes bloggeros y twitteros. Hoy vengo a hablaros sobre la imagen que refleja el espejo. Esto se me ocurrió leyendo mi revista favorita, "Mente Sana". Aquí os dejo mi reflexión de hoy. Espero que os guste, que comentéis lo que os ha parecido y sobre todo que disfrutéis de lo que estáis leyendo.

Uno sabe qué imagen da, o que imagen tiene, cuando se mira a un espejo. Esa imagen aún y todo no es la imagen real que damos. Puesto que nos vemos 15 veces más guapos de lo que somos en realidad. Por eso ante nuestros ojos y ante nuestros espejos somos los más guapos del mundo. Como cuando tu madre o algún familiar te dice "eres la más guapa del mundo". Pero la realidad es otra.

Bien, pues pasa lo mismo con nuestra personalidad o el autoconcepto que tenemos de nosotros. Nos idealizamos. Cada uno ve de sí mismo su lado más positivo, y ve defectos que no son realmente los defectos que tenemos en realidad. Nos vemos defectos banales, defectos corregibles. En definitiva unos defectos que se pueden modificar y que no son tan malos. Pero nuestros defectos de verdad, nuestra parte oscura, no se la contamos a nadie porque no queremos creer que existe en nosotros. Sin embargo, aunque los demás emitan juicios subjetivos sobre cómo somos, seguramente estarán más acertados que nuestros propios juicios sobre nosotros mismos. Aunque no tienen forma de comprobar que su juicio sea el acertado, y aunque tenga algo de verdad, no será 100% acertado. Porque ni siquiera uno mismo puede saber cómo es realmente. Así que mucho menos podrá saberlo alguien ajeno a nosotros puesto que podemos proyectar una imagen de nosotros mismos que no refleje como somos en realidad.

Estas cosas no se pueden ver en un espejo porque no hay espejos que reflejen personalidades o almas. Podemos incluso tener una idea de la imagen que reflejamos. Pero es una imagen subjetiva que no se suele acercar a la realidad. En sí lo que hacemos con algunas personas es proyectar la imagen que queramos. Que normalmente esa imagen no es parte de nosotros, o a lo mejor sí, pero es más bien una actuación en un escenario que hacemos frente a los demás para que piensen de nosotros mismos lo que queramos que piensen. La imagen que damos a los demás es como cuando el espejo te devuelve tu imagen. No es una imagen real sobre nosotros. 

Uno no se puede ver interiormente a sí mismo, igual que no puede ver sus propios procesos mentales, o sus propios órganos y demás. Por eso tampoco puede verse lo que uno proyecta. Cada uno se puede hacer una idea sobre sí mismo, o sobre la imagen que proyecta a los demás, pero no va a ser un juicio acertado. Por eso si nos preguntaran cómo somos no podríamos responder. O responderíamos pero lo que dijéramos distaría mucho de la realidad. No podríamos decir la verdad sobre nosotros mismos porque no hay un espejo para personalidades o almas.

Así que, yo me pregunto: ¿es posible saber como somos en realidad?, ¿es posible que alguien de nuestro entorno sepa realmente como somos?, ¿los padres pueden saber al 100% como es nuestra realidad? Como mínimo nuestros padres serían medio conscientes de nuestros actos, nuestro lenguaje corporal y pueden hacer deducciones sobre cómo somos por lo mucho que nos observan. Pero no sé si realmente saben cómo somos. Porque cuando salimos de casa hacemos infinidad de cosas en las que ellos no están presentes. Y puede que algunos de nosotros les contemos ciertas cosas a nuestros padres. Pero, ¿y si parte de nuestro concepto se basa en lo que ocultamos a los demás? Quien sabe, creo que nadie puede saber a ciencia cierta como somos. Y aunque tuviéramos una persona que nos siguiera a todas partes y supiera nuestras rutinas y la clase de cosas que hacemos cada día, creo que ni siquiera esa persona sabría a ciencia cierta como somos. Entonces yo supongo que nadie sabe cómo somos al 100% ni tampoco habrá nadie que lo sepa nunca. 

Nosotros podemos opinar sobre nosotros, pero no vamos a opinar de manera objetiva nunca. Así que nunca vamos a llegar a saber del todo como somos, ni nosotros, ni nadie. Por eso Descartes dijo una vez "pienso, luego existo". Porque tiene conciencia de su existencia pero no tiene plena conciencia de su auto yo. No podemos conocernos del todo, y otros tampoco pueden. 

Esa es la conclusión a la que he llegado hoy. Somos como somos pero no importa el cómo. No sabemos cómo somos, los demás tampoco saben como somos, y nunca vamos a llegar a conocer cómo somos en realidad o al 100%. Así que a disfrutar del carpe diem, y Dios dirá. Sed felices.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Defectos

Defectos





Buenas noches bloggeros y twitteros. Hoy vengo a hablaros sobre los defectos. Me ha venido la inspiración viendo un par de series, entre ellas Merlí, en las que hablaban sobre los defectos de las personas y me he puesto a divagar. Y bueno, aquí tenéis el resultado:

Hablemos de defectos, todo el mundo los tiene. Algunos puede que desprecien los defectos de los demás o sus propios defectos. Tal vez, la gente que odia defectos ajenos, en realidad los odien porque les recuerdan a los suyos propios. Tal vez los cánones de belleza nos digan cómo deberíamos ser o bajo qué patrones se rige la belleza. Nos dicen cómo tenemos que ser, cómo debemos vestir, cuál debe ser nuestro aspecto, qué cualidades nos hacen más bellos y cuáles son las que nos dejan fuera de esa idea de belleza. Pero, ¿quién es perfecto? ¿Quién es el juez que dicta cómo y cuál debe ser la perfección?, ¿quién cumple esos cánones de belleza?, ¿a caso hay un modelo real de belleza? ¿Somos medidas?, ¿somos números?, ¿somos personas?

Como personas que somos deberíamos valorar a cada persona por lo que es, e individualmente. Lo que quiero decir es que hace falta conocer a alguien para hablar de su belleza. Una persona es más bella cuando más se la conoce. Por eso se dice que la belleza es cuestión de perspectiva. De primeras recibimos un estímulo visual de la persona en cuestión sin conocerla de nada, es decir, a primera vista. Valoramos si su superficie, (lo que captamos por los sentidos), nos resulta atractiva. Entonces diremos o más bien pensaremos si esa persona es guapa o fea. Ahí es dónde entra en juego el "tipo" de cada persona. Ahí es cuándo nos basamos en nuestros propios cánones y los que la sociedad en la que vivimos nos ha impuesto.¿Qué pasa? Que después de que el cerebro almacene más información sobre ese sujeto haremos una inferencia inconsciente. Es decir, una deducción que desemboca en una conclusión sobre una idea formada sobre esa persona. Analizamos inconscientemente sus gestos, su voz, su manera de hablar, los rasgos de su personalidad, semejanzas, virtudes, defectos, si le va la reciprocidad, si es buena persona, amable, si tiene valores... Es decir, conocemos a la persona y los diferentes ámbitos de su vida. Eso hace que cambie o se mantenga la perspectiva que tenemos a cerca de la persona a la que estamos conociendo. Si se mantiene a lo mejor es que hemos hecho una buena deducción, o que hemos analizado bien a la persona, o puede que la persona esté aparentando ser alguien que no es y un largo etcétera. Pero si cambia, en el sentido de que la persona nos haya parecido fea en un primer momento y después de conocerle cambia esa perspectiva, es porque entran en juego los factores de la personalidad. En este caso, siendo una persona con una personalidad atractiva en una primera impresión, y que por el contrario tuviera un físico que no nos atrayese. Por ejemplo si fuera una persona celosa, controladora y posesiva. Y en este caso nosotros fuéramos personas que no tolerásemos ese tipo de inseguridades o reacciones.

Por eso digo que la belleza es relativa. Es un conjunto de estímulos que nos llegan a través de los sentidos y los interpretamos y analizamos para saber si esa persona nos puede atraer o no. Pero en esto está bastante presente la perspectiva que tengamos a cerca del otro y la imagen que tengamos del otro. Porque es esa imagen que nos hemos formado lo que hará que nos sintamos atraídos o no por otra persona. Esto me lleva a pensar que no puede o no debería existir la superficialidad, y no puedo comprender cómo existe sabiendo que una imagen vale más que mil palabras. Por todo eso de los procesos mentales que he explicado antes. Otra cosa es que a esas personas no les importe la personalidad y se queden con el físico. Y también puede pasar que un físico envidiable acompañe a una personalidad también envidiable. Pero no siempre una cosa va ligada con otra. Este es un tema muy extenso y discutible.

Esto nos lleva a preguntarnos, ¿qué es el amor si no aceptar amar los defectos de otra persona? Porque cuando amamos de verdad amamos todos y cada uno de los defectos de esa persona. Después de haberlo analizado todo, después de habernos sentido atraídos por esa persona y después de haber dejado que nazca un sentimiento por ella, ya sólo cabe encontrar cosas que toleramos que como mínimo nos gustan. Puede que algunos de esos defectos nos molesten al principio y también después de muchos años aguantándolos. Pero sabes, que lo que define a tu persona son sus defectos, son lo que le hacen ser él. Y cuando discutes con la persona que amas, cuando ha sido culpa tuya, y os separáis por un tiempo, sus defectos salen a relucir y de repente los echas de menos. Sabes que sin ellos no lo reconocerías, no sería tu amor, o al menos no ese amor del que te enamoraste.

Por eso digo que los defectos son necesarios. Nuestra vida es defectuosa, nosotros somos defectuosos, todo es defectuoso y nada lo es, porque todo es relativo. A lo que quiero llegar es, que debemos amar los defectos de los demás y nuestros propios defectos. Es importante que cada uno se acepte como es y aprenda a aceptar a los demás como son sin querer cambiarlos o convertirlos en personas perfectas, porque la realidad es que nunca lo van a ser. Ya somos mayorcitos, o cuanto menos lo suficientemente maduros como para no meternos con los demás, no reírnos de la gente, no criticarlos con maldad, no burlarlos de las desgracias ajenas. Sí, yo tengo defectos, como tú y como todos, ¿por eso te tienes que reír de mí? Pues que te den por culo, porque por la única persona que cambiaría es por mí misma y para mí misma. Y si no te gusta lo que ves, ahí está la puerta. ¿Sabes qué? Yo no voy a caer tan bajo como para insultarte o agredirte cuando tú me insultas o me agredes de alguna manera. Simplemente te voy a ayudar a que te ayudes y cambies esa actitud de mierda. Por tu bien. No es sana esa actitud y ninguno debería tenerla. Que vivan los defectos, los que amamos sobre todo. Ole yo y ole tú que me lees.

jueves, 16 de agosto de 2018

Revuelto de emociones


   Revuelto de emociones





Buenos días bloggeros y twitteros. Hoy vengo a hablaros sobre emociones. Hace poco leí un cuento de Jorge Bucay que hablaba sobre las emociones, la rabia, la tristeza, el amor, el miedo y demás. A raíz de leerlo se me ocurrió esto que vais a leer hoy. Espero que lo disfrutéis y gracias a todos los que me leéis. Comentadme si podéis qué os ha parecido.

Hoy he preparado un revuelto de emociones, y me he chocado contra la cruda realidad. He llegado a pensar que lo que he cocinado está crudo, que no sé cocinar. Me he pasado horas en la cocina preparando algo que está malo y que no me voy a comer. En el momento en el que me puse hacerlo sabía que iba a acabar en la basura, así que no sé por qué empleo tanto esfuerzo en intentar hacer algo que no sé hacer. Como cuando intentas escribir un libro y acabas escribiendo un final penoso que no vende. Pero así es la vida. Supongo que muchas personas pueden advertirnos de que va a salir mal una cosa que desde el principio estaba abocada al fracaso. Sin embargo, ¿quién es capaz de quitarnos la ilusión de intentar hacer algo cuando cabe la remota posibilidad de que salga bien? Nadie. Porque aunque nos adviertan nadie es capaz de matar esa pequeña esperanza. Siempre vamos a creer que tenemos el poder de que algo salga bien. Y nadie nos culpa de ello, si al final uno sólo aprende a base de ostias, y hasta que no lo comprobamos por nosotros mismos no dejamos de hacer intentos en vano.

¿Qué se hace cuando uno está vacío y nada lo sacia, y nada lo llena? Bien, pues intentar llenarlo con cosas superfluas para dar una falsa sensación de que ese vacío está lleno. Para sentir que has hecho algo para dejar de sentirte así. Entonces llenas ese vacío con relaciones que tal vez ni siquiera te interesen realmente. Lo llenas con actividades para ocupar tu tiempo. Lo llenas con series y cualquier tipo de entretenimiento. Y también lo llenas con falso amor para que no se te oprima más el pecho.

Entonces no sabes qué más hacer para dejar de sentirte así, no sabes cuántos más abrazos, canciones, bailes y libros te faltan para llenar ese vacío. Entonces viene Ansiedad para acompañarte en tu soledad, y te dice que todo está bien, que hay muchas cosas para llenar ese vacío que te sienta mal. Y estúpida de ti le crees porque piensas que ella es la única que no te abandona. Que ella te conoce mejor que tú misma y está contigo cada día. Entonces confías en ella, y te das cuenta de que se te está pegando como una lapa venenosa que no te deja respirar. Y para cuando quieres deshacerte de ella, a pesar de que se haya convertido en tu mejor amiga y lleves conociéndola tantos años como ella a ti, ya no sabes vivir sin ella, porque dependes de su compañía. Ya no sabes cómo hacerlo y te sientes perdida, sin escapatoria de sus largos brazos que como tentáculos te arropan con su manto. Entonces gritas porque quieres escapar de su agonía y no sabes cómo hacerlo. -Ya es demasiado tarde- susurra en tu oído -ahora somos inseparables, ya eres mía-.

Después buscas la ayuda de personas en su mayoría tóxicas que llegan a tu vida o ya estaban en ella. Y te preguntas qué estás haciendo, o si existen personas buenas que te quieren con todos tus defectos y diferencias. Entonces Ansiedad te susurra en el oído -todas las personas son iguales, yo soy la única que te quiere como eres-. Y vuelves al principio de todo, le das la mano a Ansiedad que ya te presentó a su hermana Soledad y como no sabes qué hacer vuelves a estar en su compañía y te vas con ellas porque te llevan a ninguna parte para siempre.

Luego viene Dolor prometiéndote que va a hacerte sentir por fin. Sentir algo que nadie más te ha hecho sentir. Y como piensas que es algo bueno porque te lo susurra Esperanza, le crees. Entonces sientes algo malo dentro que te destroza eso que bombea a lo que llaman corazón y necesitas una anestesia que nunca llega. Y así conociste a Amor, la mejor anestesia de todas, y la que logró por fin llenar el vacío... con su amor.

miércoles, 18 de julio de 2018

El cuento de la rana y el escorpión

   El cuento de la rana y el escorpión





Buenas tardes queridos bloggeros y twitteros. Hoy vengo a hablaros sobre el cuento de la rana y el escorpión. Esta idea se me ocurrió porque veo una serie y me leí un libro en el que apareció este cuento y debido a la situación que estoy viviendo me ha parecido oportuno hablar de esta fábula. Espero que os guste, que comentéis lo que os ha parecido en los comentarios y que lo compartáis con vuestros amigos, familiares y seres queridos. Allá va.

"Un escorpión tiene que cruzar un río. Le pide a una rana que le lleve al otro lado sobre la espalda. La rana le pregunta: <<¿Cómo sé que no me vas a picar?>> El escorpión le asegura que si lo hace, se hundirán los dos en el agua y morirán. Son palabras lo bastante tranquilizadoras para la rana, que accede a trasladar al escorpión. Llegan a la mitad del río y el escorpión pica a la rana. El escorpión estaba picando a la rana hasta matarla, condenando a ambos a la muerte. La rana le pregunta al escorpión por qué le ha picado, y el escorpión responde: <<Es mi naturaleza>>."

Este cuento se puede abordar de muchas y muy distintas maneras. En el libro que me leí, la moraleja era que uno no puede renunciar a su propia naturaleza y que tampoco puede cambiarla. Puesto que el hecho es que el escorpión siempre va a acabar picando a su presa. Da igual cómo se cuente el cuento o cómo se den los acontecimientos, siempre va a pasar lo mismo. Pero si haces una buena reflexión sobre este cuento, no sólo habla de la naturaleza, también habla sobre la confianza y la desconfianza. Digamos que la culpa la tienen ambos personajes: la rana por confiar en que el escorpión no le va a picar, sabiendo que corre ese riesgo, y el escorpión por engañar a la rana y picarle hasta matarla.

Pero, ¿cómo se sabe la verdadera naturaleza de algo o alguien?, ¿ha de estar en su anatomía para ser su naturaleza? En cuanto a personas, ¿hay naturalezas adquiridas por ejemplo desde la infancia?, ¿es naturaleza cuando se es malo de nacimiento? ¿Cómo sabes si debes o no confiar en el escorpión?, ¿y si no fuera un escorpión y no supieses cuál es su naturaleza, pero existiese la posibilidad de que te hiciera daño? ¿Cuáles son las estrategias o las claves para fiarse o no fiarse de alguien? ¿Y si la rana se recuperase de la picadura del escorpión?, ¿volvería a confiar en alguien después de haber estado a punto de morir?, ¿o sólo desconfiaría de los escorpiones?, ¿y cómo podría la rana identificar a los escorpiones si no los ve venir?, ¿y si la rana llega a pensar que hay algunos escorpiones que son buenos y que no todos son iguales?, ¿volvería a confiar en todos los escorpiones?, ¿o tendría que conocer bien bien al escorpión para saber si puede fiarse de él o no?, ¿y si resulta que ese escorpión no le pica pero la rana ha desconfiado de él hasta tal punto de que no quiere saber nada más de la rana porque ha desconfiado de él?, ¿y si el escorpión supiera entera la historia de la rana y el escorpión?, ¿se enfadaría de todas formas?, ¿y si al escorpión lo que le enfada es que la rana le haya comparado con el primer escorpión porque éste no se considera malo?, ¿cómo puede saber la rana con certeza en quién puede confiar?

Lo que quiero decir es que no se puede saber ni ver a primera vista la naturaleza de una persona. Por lo tanto no puedes confiar al 100% en que esa persona no se vaya a comportar como se han comportado la mayoría de personas contigo, sabiendo que no la conoces todo lo bien que te gustaría. Sí, de acuerdo, tal vez sea negativo desconfiar, pero a la vez es lo más seguro, porque eso te protege de que el escorpión te pique. Cuando depositas la confianza en una persona ya no hay vuelta a atrás. Te vuelves confiada y tan vez no estés tan atenta a los detalles como deberías. Tienes miedo de que algunas cosas se escapen a tu control. Ser o estar lo que se dice ciega, pasar por alto ciertos detalles, ciertas alertas, ciertas advertencias.

Tú que intentas comprender a todo el mundo y empatizar con los demás, nunca eres comprendida y nunca empatizan contigo. Se enfadan porque desconfías, porque eres insegura. Se enfadan porque una vez te picó un escorpión, o unos cuantos, y no entienden o no quieren entender que ahora tienes miedo a los escorpiones. No entienden o no quieren entender, que una vez estuviste a punto de morir por sus picaduras. Y entonces eres tú la mala, porque te has encontrado con un escorpión bueno que no te quiere picar. La mala has sido porque has herido a uno de los pocos escorpiones buenos que hay en el mundo. La mala eres porque ese escorpión no te ha dado motivos para desconfiar. La mala eres porque no has entendido que ese escorpión no es como los demás. La mala eres porque te has cargado lo que podría ser una relación bonita con el único escorpión bueno. Entonces no sabes qué hacer para reparar el daño causado, porque aunque tu picadura no mata, sí duele. Pero el malo realmente es él porque no entiende los motivos de la rana. El malo es él porque no se ha molestado en reconfortar a la rana, simplemente se ha dedicado a echarle la bronca y decirle que está mal. El malo es él porque ha sido egoísta y sólo ha pensado en como le afecta la desconfianza de la rana, pero no le importa por qué la rana desconfía y como debe de sentirse como para desconfiar de un escorpión bueno, sabiendo, que lo es.

Al fin y al cabo, la moraleja es: que si confías en quien no debes, el escorpión te pica y te mueres. Que si desconfías de quien debes el escorpión no te pica y no te mueres. Sin embargo, si confías en quien debes, el escorpión no te pica y no te mueres. Pero si desconfías de quien no debes, el escorpión te pica y te mueres.

lunes, 29 de mayo de 2017

Los caminos artísticos

   Los caminos artísticos



Buenas tardes queridos bloggeros y twitteros, hoy vengo a hablar sobre los caminos artísticos. De hecho, hoy he visto un vídeo llamado "el tren de las felicidades" de un youtuber llamado Lytos, y la verdad es que me ha inspirado para escribir lo que viene a continuación. Este vídeo habla sobre "la esclavitud social masiva", habla de cumplir sueños, de no rendirse, de ir por más. Bastante apropiado para lo que yo estoy haciendo en estos momentos de mi vida, ya que voy a salir próximamente en una serie. Espero que disfrutéis leyéndolo tanto como yo escribiéndolo. Gracias por leerme.

Los caminos artísticos siempre han estado infravalorados, nos meten ideas en la cabeza desde que somos pequeños de que debemos hacer otras carreras, o estudiar otro tipo de cosas, para que los caminos artísticos no nos dejen desamparados. Ningún padre, a no ser que seas Mozart, te impulsa a seguir un camino artístico sin más apoyo que un sueño, sin más apoyo que una esperanza, que una ilusión. Ningún padre apoya a sus hijos para que sean cantantes, o para que sean bailarines, o para que sean actores, o para que sean escritores. Que en este caso son cuatro cosas que a mí me gustan, son cuatro caminos que yo seguiría a ciegas pero nadie puede proporcionarme la seguridad suficiente como para seguir el camino de mis sueños. Nadie puede proporcionarme la seguridad de que esos caminos salgan bien. Y los padres, por ser padres, quieren que busquemos un salvoconducto en el que apoyarnos, por si los caminos artísticos no salen como esperábamos. Cualquier escritor que conozcamos con premio nobel, no nació sabiendo escribir, no nació siendo un premio nobel de literatura. La vida está para enseñar, y nosotros para aprender de ella. El problema es que muchas veces, los padres no se toman esto en serio, y no nos proporcionan los medios necesarios para seguir aprendiendo algo, por si se nos meten demasiados pajaritos en la cabeza, y nos lanzamos a por un camino artístico sin pestañear.

Si yo me parase a pensar qué es lo que me haría feliz para toda la vida, lo tendría muy claro. Me gustaría trabajar en una editorial rodeada de libros, me gustaría ser escritora y poder publicarme mis propios libros, me gustaría ser actriz, cantar en series o películas y dedicarme a ello, pese a que mi cara acabe saliendo en las revistas. El problema del mundo artístico, también es la fama. A mí me gustaría dedicarme a todo lo anteriormente mencionado, porque es algo que me llena, me apasiona y me hace feliz. No lo haría por ser famosa, sino por toda la satisfacción que puede proporcionarme. Aquí vienen las pegas, la fama implica que investiguen tu vida, tu pasado, tu futuro, tu presente, pero sobre todo los errores que has cometido a lo largo de la vida. Porque todos sabemos que lo que intentan vender es el morbo, todo lo malo que pueda salir de ti, y es a lo que te expones cuando tu cara aparece en televisión, y esta vez con diálogos. Pero luego me paro a pensar y digo "joder, la vida es una, vívela y deja vivir", y que grandioso sería si todo el mundo pensase igual, en vez de vivir la vida a través de tus desgracias.

Yo no quiero seguir otros caminos, no quiero obligarme a hacer cosas que no me gustan sólo porque no son caminos artísticos, sólo porque son salvoconductos por si me deja colgada el arte. Me gustaría sortear todos los caminos posibles hasta llegar a cumplir mis metas, mis sueños, mis aspiraciones, con todo lo que ello implique. A veces, cuando veo algún programa en la televisión, y veo a la gente llorar, a las familias abrazarse y las frases que dicen siempre repetidas año tras año, lo que veo realmente es la pasión, es jugársela por un sueño que sabes que no tiene porqué salir cómo esperas. Cuando lo veo, en programas de cantar, o en programas de talento, o de inteligencia, siempre tengo ganas de apuntarme a todos, sólo por experimentar una cuarta parte de lo que sienten todos esos participantes que se emocionan al ver que sus sueños, por fin les están dando los frutos que esperan. Pero luego hay alguien que dice vivir en la realidad, y me baja de un plumazo, y yo pienso, ¿acaso no es real un camino artístico? Lo malo es que desgraciadamente en el mundo que vivimos se valora más ser futbolista y astronauta. Se valora ser futbolista por ejemplo porque es un camino que no es artístico, porque cuatro imbéciles dando patadas a un balón se llevan una grandísima parte del dinero de un estado, cuando hay miles de deportes más arriesgados, y más bellos a los que no se les da ni un segundo de protagonismo, y aquí, lo que siempre ha importado señores, es el dinero. Apostamos por lo que el mundo apuesta, y dejamos de lado cualquier arte que esté fuera de lo socialmente aceptado. Entonces da igual lo bueno que seas, lo mucho que te la juegues por un sueño, lo que rechaces por seguir tu camino artístico, porque siempre vendrá alguien que diga estar pisando tierra, cuando la tierra que pisa es sucia. Vivimos en un mundo en el que los libros están desapareciendo porque la gente se los descarga de internet, o se compran un ebook, vivimos en un mundo en el que se premia más por hacer la tarea que por leerse un libro. Vivimos en un mundo en el que se prefieren juguetes electrónicos antes que el olor a buen libro, a revista, a tangible, a tacto. Es por esto por lo que nadie impulsa a sus hijos a perseguir determinados sueños, por muy buenos que sean. Como escribir si después no tiene el futuro que esperamos, porque en esta sociedad no se puede apostar por nada que no esté normalmente socializado, por algo que no esté integrado en la sociedad. 

Hoy vengo a rebelarme, a deciros que no importa lo que os digan, que los sueños se cumplen siempre y cuando hagamos algo por cumplirlos, que todos nos pueden decir qué hacer, pero nadie puede hacerlo por nosotros. Apostemos por el arte, apostemos porque nos importe una mierda el qué dirán. 

Apostemos por nosotros, por los libros, por los escritores amateurs a los que no les pagan un cursillo de taller de escritura. Apostemos, incluso viviendo en un país en el que la carrera de "escritura artística" no existe. Apostemos por el cine, el teatro, las series, la figuración, y cualquier proyecto que se nos presente para seguir el camino de actrices, o actores, porque es algo que nos apasiona y nos llena de felicidad. Apostemos por ser alguien en la vida, pero el alguien que queramos ser, no el que los demás quieren que seamos. Apostemos por los sueños aparentemente imposibles. Apostemos por ser cantantes si todos los días de nuestra vida cantamos una canción, y nosotros mismos aprendemos a escucharnos y corregirnos, como hago yo. Apostemos por vivir rodeados de libros si es que eso es lo que nos apasiona. Apostemos por nosotros, aunque los demás no den un duro por nuestros sueños. Apostemos por la gente que dice que valemos, y a las que les demostramos cada día hasta qué punto no se equivocan. Apostemos por escribir y reescribir algo hasta que nos quedemos satisfechos con lo que hemos escrito. Apostemos por tener en el punto de mira nuestros sueños, los caminos artísticos, apostemos por nosotros, aunque nadie se atreva a apostar.